jueves, 30 de septiembre de 2010

LOS DERECHOS DE LAS MUJERES, UNA COMPARACIÓN EUROPEA

Entre los conflictos normativos que se producen en los países europeos en relación con las deferencias culturales, religiosas y jurídicas, los mas reiterados son los que afectan a las mujeres y a los menores1.
Por otra parte, en la búsqueda de soluciones se escucha la voz de las personas directamente involucradas que cuentan las mayores dificultades e insuficiencias tanto en términos de libertad como de prestaciones sociales y de la participación  política.
Hoy en día la diferenciación de roles parece desempeñar una función social necesaria, aunque lo que es universal es la construcción global de la diferencia, y no las formas que adopta. De hecho, la diferenciación social de los roles masculinos y femeninos no es constante, teniendo formas muy diferentes y a veces opuestas entre sí en las comunidades vecinas.
Durante el siglo XX, la cultura femenina occidental y la literatura de género ha sido principalmente dominada por la idea de que la igualdad y la paridad entre los sexos exige la asimilación de las mujeres a los hombres; en general, los roles femeninos eran percibidos como elementos de  opresión y de discriminación.
Posteriormente, la denegación ha sido sustituida por  la revalorización de los caracteres femeninos, la reivindicación de la diversidad y la rebelión contra la lógica que quiere que las mujeres compitan sobre modelos, valores y objetivos creados por los hombres. De hecho, la igualdad entre los sexos se acompaña de la protección de sus diferencias
2.
Más tarde se reveló que, incluso entre las mujeres habían diferencias de grupo, las diferencias culturales y sociales, sin base biológica. Incluso en contra de las mujeres  no-occidentales o pertenecientes a minorías se ha expresado la necesidad de preservar las diferencias. El problema se refiere al hecho de no reproducir el mismo vicio por lo que se había luchado, es decir, crear un sujeto universal formulado sobre las características del grupo dominante. La idea de la mujer construida en el pensamiento feminista occidental y las instancias que surgen se ha tenido que enfrentar a  la diversidad cultural de las mujeres requiriendo comparaciones continuas, ajustes y revisiones. La "presión política dentro del movimiento de las mujeres ha ayudado a encontrar un fundamento teórico de la diferencia, de fundación de solicitudes que pueden ser reconocidas con dificultad en el liberalismo de la igualdad de derechos".
La relación entre igualdad y diferencias, en términos de creación de categorías conceptuales y de consiguiente realización de políticas, se ha resuelto mediante la consideración de que la realización de la primera sólo puede ocurrir a través de la promoción y preservación de estas últimas. Así, en el sentido de que la igualdad no significa la aprobación o homologacion, es decir, un trato idéntico, sino igualdad de trato, que sólo es posible si se tienen en cuenta las diferencias
3.
Según el pensamiento feminista, la igualdad es una categoría que indica la asimilación, y en muchos casos puede extenderse a las políticas públicas hacia los inmigrantes que viven en Europa.
El modelo francés de integración contiene explícitamente el principio de igualdad que justifica una política de asimilación, proponiéndose universalista, y obedeciendo a una lógica de la igualdad y no a una minoría que no reconoce que derechos al individuo libre en contra de sus lazos comunitarios
4. La experiencia francesa, independientemente del valor de la diferencia muestra cómo una política de asimilación, que conduce a mejores condiciones de vida para las personas que abandonan su identidad original para adoptar la de la sociedad de acogida,  excluya la mayoría de la población extranjera. Sólo un número limitado de personas del Norte y Centro Africa ha alcanzado, en efecto, un estilo de vida similar al de las elites francesas, es decir, sólo los individuos con talentos especiales,que participan y ganan basándose en reglas de juego no establecidas por ellos5 . La mayoría de los africanos de origen, aunque nacidos en Francia, mantiene condiciones de vida muy por debajo de las de la mayoría autoctona. Esta población constituye la cuenca en la que permanecen los comportamientos de mayor discriminación contra la mujer y en la que se extendé la adhesión o al menos la justificación de los movimientos fundamentalistas.
Efectos de la separación social y de la emarginación de los extranjeros son también la aplicación de un modelo pluralista, esto se entiende como la tolerancia pasiva, es decir es explicado en una actitud de no injerencia en la cultura y en las normas dentro del grupo, sin poner lugar a intervenciones que permitan tanto la participación de diversos grupos y personas que pertenecen a las instituciones,a la economía, tanto la valorización y la efectiva igualdad de trato de las diferentes culturas.
Además, existe también el riesgo que la acentuación de las diferencias de los inmigrantes con respecto de la cultura europea contribuya a alimentar el sentimiento de alienación mutua entre inmigrantes y autoctonos, las reacciones de racismo de los segundos y el aislamiento de los primeros
6
Contra los inmigrantes musulmanes a menudo ha habido una tendencia a uniformar y ampliar las solicitudes basadas en la afiliación religiosa identificadolas con las más radicales, las cuales son fuertemente heterogéneos, en el complejo poco practicantes y de los cuales sólo una minoría hace referencia a las instituciones islámicas
7 .
En Italia, en España y en otros países de Europa se ha tenido la impresión de que haya habido una sobre estimación por parte de los discursos científicos, políticos y de los medios de comunicación, del problema cultural de los inmigrantes contra la subestimación de los problemas sociales y económicos
8.
Un enfoque en la mujer puede servir para desentrañar muchos aspectos de la vida y de la cultura de las comunidades de inmigrantes, de los cuales las mujeres constituyen los valores y las consuetudines más profundas, arraigadas y menos visibles. Es desde el conocimiento de las situaciones femeninas que se pueden abordar mas fácilmente los numerosos conflictos de la convivencia multicultural. Las dos dimensiones de la diferencia de la discriminación de las mujeres inmigrantes, mujeres y extranjeras, se suman, aunque no siempre la suma se traduce en derechos y protecciones, y de hecho en algunos casos origina  situaciones de conflicto que requieren decisiones y aumentan la dificultad y la incomodidad .
En la esfera de la inmigración femenina se producen dificultades potenciales y actuales de equilibrar los derechos de las mujeres, así como se han configurado en la tradición occidental, y derechos culturales en las forma reclamadas por algunos miembros, personas o instituciones, de la población inmigrante
9.
Se sabe que un punto central de debate entre comunitarios y liberales es el de la conveniencia o no de añadir, a los tradicionales derechos individuales de libertad y igualdad, los nuevos derechos colectivos de protección cultural. Sin la intención de reconstruir las distintas posiciones, hay que señalar que la protección de los derechos culturales, y más aún si colectivos, puede obligar o limitar aun más las mujeres, sobre las que el chantaje social derivante de una dependencia economica y psicológica es a menudo más fuerte en tierras extranjeras, dentro de los mecanismos discriminatorios consolidados.
Parecerían preferibles las posiciones que sostienen que para tutelar las diferentes pertenencias, en la mayoría de los casos, no es necesario recurrir a los derechos colectivos, sino que es  suficiente una amplia y contextualizada interpretación de los derechos de libertad e igualdad, cuya plena aplicación, requiere evidentemente,  medidas reequilibradoras y promocionales. Si, pues, en caso de conflicto, fuera necesario establecer una jerarquía entre los derechos individuales y colectivos, creo que los primeros tengan que ponerse en una posición de predominio sobre los segundos10. Esto implica no sólo que sean inaceptables obligaciones jurídicas limitativas de la libre elección individual en favor de la protección o promoción de un carácter cultural, sino también que la elección se pueda renovar cada vez que se proponga una situación de conflicto.
La posibilidad de ser capaz de separarse del grupo al que se pertenece por nacimiento o incluso por adhesión sucesiva es visto como una formulación de los derechos de libertad personal y como garantía contra el riesgo de sacrificios de los derechos individuales en favor de los del grupo. Puesto que lo dicho, de hecho, no es posible, esto debería conducir a una mayor cautela en la concesión de los derechos culturales.
Obviamente, la referencia principal a los individuos como portadores de derechos no implica que ellos deben tener también la propiedad exclusiva de la acción jurídica, en cuanto la posibilidad que sujetos colectivos intervengan en defensa de derechos y intereses individuales es, para muchas personas que no podrían utilizar su propio derecho, una garantía esencial.
Aquí, no estamos considerando la diversidad como un valor en sí mismo, como es subtendido a las reivindicaciones de los derechos de grupos propuestas por algunos filósofos comunitarios. En sus manifestaciones más radicales la posición comunitaria se traduce en una actitud ecologista que coloca a la preservación del pluralismo existente como un valor para la humanidad en su conjunto, al punto de justificar decisiones que implican el sacrificio de libertades individuales y que pueden obstaculizar la formación de nuevas identidades colectivas.
La protección de la especie se configura como una ideología alternativa a la de la selección natural que permite la supervivencia del más apto. La primera colectivista, conservadora, fundada en el estatus del grupo, la segunda individualista, liberal,meritocratica. Una posición más moderada, pero al mismo tiempo más sensible a los problemas sociales, vuelve a conectar la protección de un grupo, no a su diversidad y especificidad, sino a la discriminación, a la opresión que sufre como consecuencia de ellas.
Así, la visión propuesta no es la preservación de las identidades diferentes, las tradicionales de los inmigrantes y las mucho más conservadoras de los autoctonos, pero su convivencia, su superposición, y la eventual fusión y simultáneamente la protección y promoción de las minoritarias y discriminadas. De hecho, la formación de nuevas culturas sincréticas, que pero están acompañadas de la marginalidad e inadaptación, constituye un proceso espontáneo e inevitable para los inmigrantes de segunda y tercera generación.
Hay situaciones, aparentemente discriminatoria, cuyas funciones y valores son a veces defendidas también por las mujeres que están involucradas. Son conocidas las de las mujeres musulmanas que consideran que la poligamia o el chador como su derecho, incluso si rechazan una segregación como las impuestas por los talibanes en Afganistán. Además, en numerosas ocasiones las mujeres musulmanas han puesto de manifiesto la irritación por la actitud paternalista que a menudo caracteriza la visión europea, señalando por un lado que, incluso en situaciones de dificultad considerable, como la Argelina, las mujeres mantienen las posiciones conquistadas y luchan por nuevas conquistas, por el otro como la imagen genérica de la mujer musulmana oprimida por la religión y la identificación del problema, con eventos como el chador demuestre la superficialidad y los prejuicios. En otras palabras, ellas piden que no se les imponga de elegir entre ser una mujer que sabe y lucha por sus derechos y ser una musulmana practicante.
Los estudios sobre las mujeres inmigrantes, por muchos años, se han referido al modelo de la triple opresión:sexo, cultura o “raza”,  clase social. Un modelo que ha sido, sin embargo, criticado a menudo como el reflejo de una perspectiva occidental, no compartido por los mismos sujetos a los que deberían aplicarse.
Por un lado, no siempre los valores y costumbres de la comunidad de pertenencia son percibidos por las propias mujeres como una forma de opresión o discriminación, conceptos que no parecen ser considerados obvios para aquellos que no parten de la idea de igualdad de trato. Por el otro lado, a fin de mejorar las condiciones de vida de las mujeres inmigrantes no se pueden ignorar las estrategias de adaptación dentro de sus comunidades, así como los diferentes valores que han construido su identidad.
Los hombres que deciden emigrar lo hacen para evadir las restricciones, familiares, sociales, religiosas, de su entorno original, esto es mucho más raro para las mujeres que normalmente, al menos las de los países africanos y asiáticos, no elijen libremente  abandonar su país, sino que han tenido que hacerlo para seguir a su marido, padre o hijos, o para un matrimonio combinado, o para mantener una familia dejada allí. No se sienten atraídas por el Oeste, pero se han visto obligadas a venir y, en general piensan abandonarlo en cuanto es posible. El objetivo final, aunque no sé sabe cuándo, en qué condiciones y porqué, es el regreso a casa. El llamado "mito del retorno" está vivo entre las mujeres inmigrantes.
El retorno consiste en mantenerse en regla con lo que se requiere allí, la prueba de la vida se hace allí, así que es esencial preservar las tradiciones, costumbres, rituales de vida de la comunidad de origen si no quieren regresar como extranjeras
11.
La distancia más visible entre la cultura europea y la islámica, continúa a concernir el estatus personal y la condición de las mujeres, y los movimientos fundamentalistas, por los cuales la mujer se pone como guardián de la identidad musulmana no permiten negociaciones sobre este plan. Sin embargo, la mayoría de los inmigrantes y de las asociaciones religiosas, se declaran abiertos a la adaptación,a revisar algunas normas, siempre y cuando se reconozca a ellos plena legitimidad y espacio de acción política. Para el Islam moderado,un musulmán ortodoxo no puede transigir sobre las normas de culto, pero puede y debe adaptar las otras normas sociales al momento y a el lugar en que se encuentra.
Parece evidente que la posición de las mujeres inmigrantes hay dependido en gran medida del conocimiento del idioma y de una, al menos parcial, independencia económica de la familia y de los hombres. Un caso ejemplifico se desprende de un estudio comparativo realizado en las comunidades de inmigrantes procedentes de Somalia y Bangladesh, ambas de religión musulmana, que viven junto a las afueras de Londres. Las primeras tienen una mayor independencia y frecuentes contactos con personas externas a la comunidad porque muchas de ellas trabajan en los hospitales o fábricas, las segundas generalmente no trabajan, no hablan Inglés, su vida se lleva a cabo dentro de la casa, son plenamente dependientes de la familias y de los hombres. Ambas están sujetas a violencia doméstica, pero las primeras podrían abandonar a su marido, las segundas no, no pueden imaginar sobrevivir si dejan sus comunidad, no pueden de hecho separarse
12.
El derecho en sus diferentes modalidad de acción asume funciones esenciales, en las perspectivas de un mejoraramiento de las condiciones de vida, de las garantías de libertad e igualdad de las mujeres pertenecientes a minorías extranjeras. Para las mujeres inmigrantes se está demostrando significativa una nueva valoración del instrumento jurídico para  las batallas femeninas y  ", la propuesta de volver a trabajar a través del derecho"
13.
La conciencia de las connotaciones masculinas del derecho, de su no-proximidad originaria y de ahí la dificultades de destinarlo a la promoción y protección de las mujeres, no deben hacer olvidar el papel que ha tenido, y aún pueden tener como un instrumento de liberación, de redefinicion y de fijación de las relaciones. En busca de nuevos términos, categorías, normas, procedimientos, basados en la constatación de la diferencia de género, no puede no acompañarse la percepción que para la gran mayoría de las mujeres que no han alcanzado tal autonomía para poderse permitir el aislamiento, el derecho , incluso en su forma actual, puede hacer mucho.
Se están desarrollando una serie de disposiciones jurídicas específicamente significativas para los inmigrantes, agrupados en dos grandes áreas: la de un derecho multicultural y  la de la plena realización de derechos individuales.
La oportunidad de construir un derecho "multicultural", deriva, de hecho, de la existencia del pluralismo normativo y se apoya sobre un, mas o meno moderado, relativismo como valor ademas que sobre consideraciones de integración social y de certeza del derecho. El se traduciría entonces en un aumento de las protecciones individuales a través de la erosión del espacio controlado por las jurisdicciones informales y comunitarias.
Abordar legalmente las diferencias significa en primer lugar conocerlas, pero esto plantea una serie de dificultades relacionadas con la incertidumbre y la heterogeneidad de las normas de referencia. El pluralismo normativo inherente a la comunidad inmigrante tiene de hecho características de fuerte diferenciación y mutabilidad. La multiple pertenencia que caracteriza a los individuos en la sociedad contemporánea, desde que deriva la solicitación de normas diferentes, a veces incluso en conflicto, es aún más frecuentes y compleja para los inmigrantes. Cada individuo se encuentra a tener que reconstruir, elegir y mantener unidas una pluralidad de normas que tienen diferentes orígenes y contenidos no siempre  fácilmente compatibles
14.
El derecho positivo de los estados de procedencia es una referencia  insuficiente, ya que a el se acompañan, a veces en formas más vinculantes, normas de diversas fuentes, especialmente relacionadas a la pertenencia religiosa, étnica, territorial, sin embargo, correspondientes a órdenes supranacionales o subnacionales.
Además, el asentamiento en el país de inmigración conduce a una transformación de las instituciones de origen y al surgimiento de nuevas formas jurídicas sincreticas, no formalizadas y en constante evolución.
En el contexto del derecho internacional privado se incluyen el derecho de familia y otras relaciones, que a menudo son disciplinados por acuerdos bilaterales - que también dan lugar a casos complejos, sobre todo cuando involucran a personas de diferentes nacionalidades -  no cubren las situaciones de jurídicas relevantes. De hecho, por una parte el problema de tener en cuenta la pertenencia cultural y religiosa se plantea también en el respeto de quienes se han convertido en ciudadanos del país europeo, por el otros se planeta para otras relaciones que caen en otros sectores del derecho público y privado.
Ahora, con respecto al derecho de familia de los musulmanes europeos en la ciencia jurídica , hay muchas propuestas para crear reglas especiales que respondan específicamente a sus problemas. Estas normas podrían ser formuladas por expertos de derecho islámico sobre la base de acuerdos entre las instituciones europeas e islámicas, pero también a través de la formalización de los comportamientos normativos que surgen en la práctica, y la generalización de soluciones  jurisprudenciales
15.
En este sentido, el derecho de familia va a ser un campo experimental para la construcción de estructuras y  categorías jurídicas orientadas a la elasticidad y a la valorización de las diferencias. Esta necesidad se plantea también en otros ámbitos del Derecho, donde, sin embargo, las limitaciones y las precauciones deben ser obviamente mayores.
La protección del individuo, mientras que en las relaciones de derecho privado,  requiere que la aplicación de normas especiales este sujeta a la petición de ambas partes, con garantías especiales para los menores, para los comportamientos penalmente relevantes, se debe tratar de toda manera de excepciones fundadas en una evaluación precisa de la conducta,de sus significados culturales y de las consecuencias de la sanción en este caso.
Sin embargo, la conclusión de lo anterior es que, para disminuir el riesgo de perjuicio que pudieran surgir a los sujetos más débiles dentro de un grupo, y por lo tanto a menudo a las mujeres,  las normas "comunitarias" deben ser respaldadas por mecanismos que las tutelen individualmente, que determinen y garanticen la libre adhesión y permitan el siguiente alejamiento. Pero la protección de estos sujetos puede ser en muchos casos más adecuadamente perseguida mediante la utilización de formas y estrategias ya contempladas, o al menos compatibles con el marco jurídico y cultural de pertenencia, y no a través su negación y la imposición, con frecuencia ineficaz, de modelos externos.
El derecho interviene con un conjunto de medidas heterogéneas destinadas a proteger y garantizar los derechos culturales, garantizando la igualdad de trato en el acceso y en el disfrute de los derechos liberales y sociales. Son en su mayoría normas, articuladas a diferentes niveles del sistema jurídico, dirigidas a las instituciones y a los organismos, tanto públicos como privados.
Todas estas medidas tienen en común la función de lograr la igualdad sustantiva a través de la tutela y valorización de las diferencias y también a promover al mismo tiempo la participación y la integración socio-económica de los inmigrantes. Las dos dimensiones están estrechamente vinculadas, ahora se acepta que el disfrute de los derechos sociales no sólo facilita la realización de los derechos liberales, sino que también facilita la preservación de la identidad cultural, sea porque una interpretación correcta de los derechos sociales debe tener en cuenta las diferencias culturales, ya sea porque la preservación de la cultura de una minoría se apoya también sobre condiciones de vida dignas.
Esto es aún más evidente para las mujeres inmigrantes, la carencia de una ocupación externa remunerada de instalaciones públicas y servicios adaptados a sus necesidades contribuye a mantener un ambiente de aislamiento, de bloqueo en un sistema familiar que no ofrece tampoco la protección de lo tradicional. Su autonomía y su posibilidad concreta de substraerse de las normas que no comparten, requiere, por lo tanto en primer lugar, como ya ha sido para las autóctonas,un acceso al empleo, a la educación,a la vivienda,a la atención médica compatible con sus necesidades.
Aunque en el plano jurídico, se pueden buscar formulaciones de los derechos individuales que engloben los culturales, y también subordinar los segundos a los primeros, en el plano político es evidente  la insustituible función de tutela y participación ejercida por las organizaciones representativas de grupos minoritarios. La participación de las asociaciones de inmigrantes, por otra parte, es necesaria tanto para contribuir a una interpretación más adecuada de sus derechos, como para la formulación de normas que les afectan.
Debe tenerse en cuenta que cada miembro de una minoría marcará el comienzo de los intereses comunes, y también de los procedimientos mediante los cuales se definen  los supuestos "intereses comunes" de un grupo
16.
No obstante el asociacionismo femenino sea en gran expansión, la mayoría de las mujeres inmigrantes no hace aun referencia a instituciones de las que haya elegido libremente ser representada y en cuyas decisiones participe, sobre todo si la conciernen personalmente. Un objetivo esencial a perseguir públicamente es por lo tanto la formación de grupos de mujeres extranjeras sea de asociaciones basadas sobre intereses comunes y sobre la posición común de los extranjeros, sea porque de asociaciones que se constituyen sobre la base de características culturales, religiosas, étnicas, regionales, etc.
En el primer caso, mujeres procedentes de diferentes zonas geográficas, culturas, religiones, desde el momento en que viven como extranjeras en el mismo territorio, se encuentran en cuanto portadoras de demandas comunes en materia de derechos,tutelas, beneficios,  tratamiento en el lugar de trabajo, escuelas, etc. Existen, de hecho,  problemas específicos de las mujeres inmigrantes que no se agotan ni en los problemas de las mujeres ni de los extranjeros y al mismo tiempo, constituyen un denominador común de identidades culturales más diversas. En el segundo caso se trata en vez de formas de agregación que vuelven a proponer identidades tradicionales sobre las que subyacen necesidades, formas y estilos de vida. Hay, por supuesto también asociaciones que se suman las dos tipo logias.
En general, para todas las decisiones que afectan a los inmigrantes, pero más aún para los asuntos que les afectan más directamente, es esencial poder garantizar la participación de las asociaciones no sólo a los extranjeros, pero más específicamente a mujeres extranjeras, que deberían convertirse en un interlocutor de
las instituciones públicas de las escuelas,de los municipios,y de los comités legislativos17.

Debora Gottardello Abogada
1 SHWEDER R. A., MARKUS H.R., MINOW M.L., KESSEL F., The Free Exercise of Culture. Ethnic Customs, Assimilation and American Law, in “Items”, 4, 1997.

2 [1] BOCK G., Le donne nella storia europea. Dal Medioevo ai giorni nostri, traduzione di Benedetta Heinemann Campana, Laterza Fare l’Europa, 2001.

3 GIANFORMAGGIO L., Identity, Equality, Similarity and the Law, in “Rechtsteorie”, 15, 1993; FERRAJOLI L., La differenza sessuale e le garanzie dell’eguaglianza, in “Democrazia e diritto”, 2, 1993.

4 Haut Conseil à l’Intégration, Rapports au Premier Ministre, La Documentation francaise, Paris, 1991, 1992, 1995. La noción de integración que se ha afirmado en los últimos años prevé la reglamentación de los flujos de entrada y la contemporánea predisposición de medidas para la partecipacion de los inmigrantes a la vida económica, social y, a largo plazo, política, dejando por un lado la dimensión cultural y religiosa. Cfr. Commission de las comunidades Europeas, Politiche di immigrazione e di integrazione sociale degli immigrati nella Comunità Europea, Bruxelles, 1990, p. 14.

5 YOUNG I.M., Le politiche della differenza, Feltrinelli, Milano, 1996.
6 VITALE E., Taylor, Habermas, Sen: multiculturalismo, stato di diritto e diseguaglianza, in “Teoria politica”, 3, 1995.

7 SAINT-BLANCAT C., L’Islam della diaspora, Ed. Lavoro, Roma 1995.

8 Parece totalmente pertinente la advertencia de Dal Lago: "En este contexto, el hablar de la multiculturalidad como una dimensión Después de haber decidido que es una falsificación de la realidad más o menos intencional o, como mucho, una manera de quitar la amargura de las relaciones que los países ricos tienen con los habitantes de los pobres (...) Más que hablar de conflictos entre "identidad" provocada por las culturas que compiten para obtener recursos, espacios y momentos de la vida social es necesario reflexionar sobre el desequilibrio entre las empresas cada vez más visible restantes dominantes y tienden a proteger a día de hoy que ayer, su exclusividad y fragmentos de otras poblaciones minoritarias presente entre nosotros a quien se atribuye un valor cultural de la que ahora no tienen. "Introducción a la DAL LAGO A. (ed.), El extranjero y el enemigo, Costa & Nolan, Genova, 1997, p. 15.

9 Cfr. PITCH T., L’antropologia dei diritti umani, in A. Giasanti e G. Maggioni (a cura di), I diritti nascosti, R. Cortina, Milano, 1995.



10 Comanducci P., derechos humanos y minorías: un enfoque analítico y el neo-Ilustración, en la "razón práctica", 2, 1994, Habermas, la lucha por el reconocimiento en el Estado democrático de derecho, en C. Taylor, J. Habermas, el multiculturalismo, Feltrinelli, Milano 1998
11 Esta necesidad de mantener a sí mismos y a sus hijos para con la cultura del lugar de origen, también conduce a decisiones extremas. Durante una conferencia en un curso de mediadores culturales destinadas a las mujeres extranjeras, donde habían en su mayoría mujeres de Somalia, con un alto nivel de la educación y, por supuesto, el interés en la socialización en Italia, me enteré de que muchos de ellas se habían sometido a una operación de la infibulación y les pregunté qué pensaban y si tenían que hizo a sus hijas. Todas, una decena, se opone sin reservas a esta práctica y señala las implicaciones y consecuencias, pero sólo uno respondió que él no lo habría hecho a su hija
12 SUMMERFIELD H., Patterns of Adaptation: Somali and Bangladeshi Women in Britain, En: Buijs G. (ed.). Migrant women. Crossing boundaires and changing identities”. Oxford: Berg, 1993.

13 GIANFORMAGGIO L., RIPOLI M., Presentazione, in “Ragion Pratica”, 1997.

14 FACCHI A., Pluralismo giuridico e società multietnica: proposte per una definizione, in “Sociologia del diritto”, 1, 1994.

15 ETIENNE B., La France et l’Islam, Hachette, Paris 1989; JAYME E., Diritto di famiglia, società multiculturale e nuovi sviluppi del diritto internazionale privato, in “Rivista di diritto internazionale privato e processuale”, 2, 1993.

16 HABERMAS J., Fatti e norme. Contributi ad una teoria discorsiva del diritto e della democrazia, Guerini e associati, Milano, 1997.

17 GRANDI L., Donna o cosa?: i movimenti femminili in Europa negli ultimi due secoli, ricerche originali; prefazione: Maria Magnani Noya, Torino, Carra, 1991.


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